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Predicciones fallidas de Terremotos

16 septiembre, 2014

usgs2

Hoy hago una pausa del tema de ecuaciones diferenciales aplicadas en epidemiología (que seguirán) para dar una pequeña contribución al tema de Sismos y su Predicción. El tema de tratar de predecir sismos es uno recurrente en países con sismicidad significativa, desde lo más científico a lo no científico (y a lo pseudicientífico). Algo que escuchaba de pequeño era “cuando hay cambio de temperatura, tiembla”. (¿Qué otro método decían usar para predecir en casa?). ¿Y qué país del Cinturón de Fuego no habrá tratado ya con su farsante local predictor de sismos?

Y es de esa parte de la que quiero contribuir a los esfuerzos de la RedLBC en recordar, o mas bien, en advertir a tener cuidado de no creer cuando en algún medio alguien prediga un terremoto. Máxime si dice usar “métodos revolucionarios”, o “destapar una conspiración”, o algo “no reconocido”. Recomiendo de Guateciencia la entrada Sobre la magnitud de terremotos y la colección de esfuerzos de Star Tres en el post Un breve recordatorio sobre terremotos. En dichos enlaces encontrarán desde explicaciones de las escalas de magnitud en que se miden los temblores (no son grados, y no es escala Richter, sino la de Tom Hanks) hasta el debunking (refutación) de teorías conspiranoicas.

Con este fin, y como en otras ocasiones (acá, o acá), hago referencia a Nate Silver y a The Signal and The Noise, que recomiendo fuertemente por formentar al pensamiento probabilístico y que está escrito de una manera muy accesible, con uno de sus capítulos, específicamente “Desperately seeking signal” (Buscando señal desesperadamente), que trata de los intentos fallidos de predicción de sismos en el pasado (reciente).

¿Predigo o Pronostico?

Como en un post anterior, vuelvo a mostrar dos definiciones que diferencian dos términos, predecir y pronosticar.

Predecir

Un enunciado definitivo y específico de cuándo y dónde un terremoto sucederá. (Silver, pag 149)

En sí, una predicción es bastante puntual del tiempo y espacio para un evento.

Pronóstico

Un enunciado probabilístico, usualmente sobre una escala de tiempo larga. (Silver, pag 149)

Es decir, tiene un margen de error asociado, una incertidumbre.

Y Silver hace un comentario más acerca de la posición del USGS:

Los terremotos no pueden ser predichos, solo pronosticados.

Desfile de Pronósticos Fallidos

A continuación tomo esos pasajes del capítulo de Silver de aquellos intentos fallidos, desde los más inverosímiles a los más honestos.

  • Brian Brady (1981 a 1991), utilizó “teoría de relatividad” para sus teorías de predicción

    “Brady’s current hypothesis  appears unique in that it departs
    from accepted Einstein physics and classical rock mechanics” (2).

    La USGS tenía problemas para entender su teoría puesto que durante las exposiciones mencionó  a los “horizontes cosmológicos” (3).

    Brady predijo un terrible terremoto de una magnitud superior a 9… y como publicó un diario Peruano el 28 de Junio en 1991, “NO PASÓ NADA”. Brady luego indicaba que la fecha se había corrido, y lo hizo tres veces por lo menos (3).

    “If he is allowed to continue to play this game…
    he will eventually get a hit
    and his theories will be considered valid by many”

    Sin embargo, Brady se retractó y no volvió a predecir (3).

    Recomiendo darle una leida a A seismological perspective of the Brady-Spence Prediction, de Susan Hough.

  • Keilis-Borok (ya fallecido) y su equipo, en 2004, identificaron patrones de sismos pequeños de un lugar y con ello buscaban predecir los sismos grandes. Tiraron un pronóstico de un sismo de 6.4 en California en una ventana de nueve meses, generando mucha atención, incluso de la Discover Magazine. Claro, nunca sucedió. Aunque contaba con algunos aciertos, incluso aquellos “prediciendo hacia atrás” y otros que anotó como éxito a pesar de sospechas de no haber anunciado antes, la cantidad de estos contra los fallidos era insignificante.
  • David Bowman (entre 2006 y 2007) buscaba física y matemáticamente predecir sismos grandes a partir de medianos, dando distintos pesos en función del estrés acumulado en fallas. De esta manera predecía no solo dónde podría ocurrir un sismo, sino también dónde no. Y fue en esto donde falló, a pesar de algunos éxitos, los pronósticos fallidos fueron muy importantes como para dejarlos pasar por alto, para ser ignorados. Entonces Bowman hizo algo inusual:

En lugar de culpar a la mala suerte,
reexaminó su modelo y notó que era fallido.
Y lo dejó.

Hace unas semanas, en un “tuit”, una persona defendía a un “pronosticador” de sismos, argumentando de que “así como los meteorólogos pueden ahora pronosticar el clima, que antes no les creían, le debíamos tener fé a los chan pronosticadores de sismos”. Una respuesta se encuentra en estas líneas de este capítulo

Es fácil para los climatólogos, si quieren ver qué pasa en la atmósfera,
solo tienen que ver hacia arriba.
Ese es el problema fundamental.
No hay manera de medir el estrés de manera directa. (David Bowman, p162)

Existen varios problemas a la hora de intentar diseñar un sistema que pronostique/prediga sismos que pueda ser certero o creíble

  • Utilizar una base de datos que no sea la adecuada
  • Utilizar una metodología sin base fuerte
  • No mostrar siquiera qué metodología es, o mostrándola de manera tan confusa…

Bowman tiene un punto muy importante. La meteorología cuenta desde barómetros, pasando por globos, hasta satélites. Es decir, dispositivos para medir con bastante precisión en distintas “capas” a las variables de interés, así que los intentos de predicción de sismos aún está por avanzar. El uso de bases de datos para hacer estadística y asignar probabilidades, tiene un margen de error que al tratarse de vidas humanas es demasiado grande como para aventurarse como “método revolucionario”. Si aún con metodología “revisada”, las predicciones no son tan precisas o confiables, como se verá en el siguiente párrafo, ¿cómo lo pueden ser de aquellos que no muestran qué es lo que hacen?

Al decir “metodología revisada” en las predicciones fallidas, me refiero a que en ellas la USGS estuvo involucrada de una u otra manera. Tal vez no en el sentido de avalar directamente los métodos, sino en por lo menos no detenerlos. Bowman es a pesar de todo un geólogo reconocido, que trató de utilizar (sensatamente) física y estadística y al ver su error, se detractó caballerosamente. Keilis-Borok utilizó una mala base de datos, metodología confusa y a los medios para atraer atención, y sin éxito; Silver cuenta que parte de la publicidad de Keilis-Borok fue que casi tenía convencido a uno de los más escépticos de la USGS.  Y por último, Brady fue al fin de cuentas un loco que trató de confundir a la comunidad, al USGS, empleando términos que no conocían; y bueno, si alguien dice Einstein, muchos levantan la cabeza para oir y, en su mayoría, creer. Tal vez él fue el peor de todos, incluso sin aceptar sus equivocaciones utilizando una metodología de dudosa base.

L’Aquila: La ciencia en juicio

No se puede hablar de predicciones fallidas de terremotos sin mencionar a L’Aquila. La importancia de este lugar italiano radica en que se hizo una predicción que fue, en apariencia, ignorada, y a causa de ello se enjuició a un grupo de científicos que aseguraron que no habría tal sismo.
The AftershocksGiampaolo Giuliani había predicho el terremoto de L’aquila al medir una variación de emanación de gas Radón. Sin embargo, en realidad la predicción había sido para otro lugar (Sulmona). Luego, expertos llegaron a los lugares a calmar a la población, y acá difieren algunos periodistas con ellos. Para los periodistas, ellos llegaron a decir que no habría terremoto alguno, mientras que los sismólogos dicen que no podrían haber hecho eso sabiendo que era un terreno sísmico, sino lo que hicieron fue indicar que era poco probable, que no habría mayor riesgo.

Y dado que hubo terremoto, lo mejor que se le ocurrió hacer al lugar fue.. enjuiciarlos.

Even in the land of Berlusconi
and the judicial circus of cases like Amanda Knox’s,
convicting a bunch of geoscientists
in the wake of a natural disaster marks a new low. (4)

Respecto al radón

Seismologists have scrutinized radon for more than a generation to see if changing levels can indicate incoming quakes —
and found nothing.
There is “no statistically significant evidence for a relationship between radon anomalies and earthquakes.” (Susan Hough)

Algo que aún hay que recordar o entender es que la incertidumbre no significa desconocimiento. Si se vive en un territorio sísmico, hay bastante razón para mantenerse preparados. Puede que la costumbre haga que se pase por alto eso, y por ello resuenen los farsantes pronosticadores a algunos, pero estos crean pánico innecesario, como lo hizo Giuliani, que ni fue L’Aquila lo que predijo ni el día que dijo (o aquel que predijo un terremoto que nunca llegó afectando al turismo de la localidad puesto que eran fechas importantes). Si le hubieran seguido el juego a Brady, en algún momento “le atina”. Si pronosticamos un sismo arriba de una magnitud de 4 en un lugar altamente sísmico durante un mes, seguro le atinamos.

Referencias

1. The Signal and The Noise – Nate Silver

2. Predicting the unpredictable – Susan Hough

3. A seismological perspective of the Brady-Spence Prediction – Susan Hough

4. The Aftershocks  – David Wolman

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