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De deportes y espionaje: Heisen-Berg

19 octubre, 2013

Recientemente se publicó una nota de espionaje donde comentaba el uso de Polonio-210 como arma para eliminar a alguien cuya presencia era molesta: Alexander LitvinenkoÉl sería el primero pues, en coincidencia, poco después de la nota era transmitida en las noticias de la posibilidad del uso de Polono 210 en contra de Yaser Arafat.

La nota breve de hoy, que transcurre entre 1943 y 1944, reune nuevamente al espionaje, a la historia, a la física,  y esta vez, junto al deporte.

Werner Heisenberg

Heisenberg decidió quedarse en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial por su patriotismo, pues consideraba que podría ayudar más a (la física de) Alemania quedándose y estar para cuando terminara la guerra que yéndose. Heisenberg nunca fue nazi, nunca apoyó a Hitler, y a pesar de eso fue largamente aislado por la comunidad científica.

“Heisenberg, who had not signed the  1934 declaration  of physicists supporting Hitler and was never a Nazi, suffered from the loss of international contacts…” (1)

Un buen amigo mío decía que debido a la Guerra, se usaba histórica y académicamente más el enfoque (de ondas) de Schrödinger que el (matricial) de Heisenberg.

“Well, of course we really believe that Heisenberg knows better about the physics, but we calculate with Schrödinger”

Sommerfeld a Wien (2)

Heisenberg fue parte del Club del Uranio (Uranverein) cuyo supuesto objetivo era la construcción de la bomba atómica alemana, pero que era más “una lista de correo de científicos competentes cuyo fin común era sobrevivir a la guerra” (2). Esto último no lo sabían los aliados.

Siendo Werner Heisenberg la figura que era, uno, sino el más, prominente científico alemán en Alemania durante la Guerra, los aliados estaban preocupados por él y el programa nuclear alemán. Fue tal la preocupación que fue enviado un espía a secuestralo y matarlo.

Moe Berg

“Also arriving was an OSS officer in a slouch hat and a blur serge suit who only smiled and raised a finger to his lips whenever someone recognized the former catcher for the Boston Red Sox and exclaimed, ‘Moe Berg!'”

Berg, uno de los deportistas más brillantes para el entonces 1940. Graduado en Princeton, estudiante de latín, francés, italiano, alemán, y sánscrito, lector ávido de periódicos en distintos idiomas, quién terminó en la OSS por medio de sus trabajos en relaciones exteriores y su habilidad en doce idiomas. A él le fue asignada la tarea de evaluar si Heisenberg y el programa nuclear alemán eran una amenaza.  Berg antes de viajar desde Estados Unidos, a Italia y posteriormente a Alemania, se había empapado de la física necesaria para poder infiltrarse.

HeisenBerg

Berg fue a una charla de Heisenberg en Zurich. “H. le agrada mi interés en su charla”, anotaría Berg.

“En el bolsillo de su saco Berg llevaba el arma dada en Washington”

Concluyó Berg que Heisenberg no era una amenaza, no mencionó nada de la bomba, y por lo que escuchó de los físicos también presentes, el llevarlo a Estados Unidos sería un posibilidad. De Paul Scherrer sabría que de intentar hacer una bomba tomaría entre dos y diez años, eso sin hablar de recursos. El grupo atómico alemán habría vendido la idea de que el hacer la bomba requeriría de todos los recursos que se estaban usando ya para el armamento.

Al terminar la charla y una cena posterior, Berg acompañó a Heisenberg hacia su hotel bombardeándolo de preguntas. Según relató Heisenberg a su hijo, no habló tanto de física sino de cómo se sentía respecto al régimen.

El reporte que entregó Berg a sus superiores fue tranquilizador. De haber una amenza real no sólo Heisenberg seguramente habría muerto sino que se hubieran acelerado los esfuerzos del programa estadounidense. Para Groves, quien dirigía el Proyecto Manhattan, fue un alivio pues no quería, por diversas razones, atacar a Alemania con una bomba nuclear; el presidente Roosevelt era uno de los más interesados en hacerlo. ¿Hubiera sido Alemania atacada por una bomba nuclear en la Segunda Guerra Mundial?(3) De no ser por el reporte de Berg y la confianza de ganar la guerra en el terreno, probablemente sí.

¿Sabría Heisenberg que hubo un plan de asesinarlo como a otros científicos contemporáneos o actuales(4)? Sí. Años después, en una biografía de Moe Berg(*), lo reconocería como aquel que puso atención en su charla y quien lo acompañó en regreso a su hotel (2, pág 477). Heisenberg estaba seguro que lo complicado del tema de la charla fue lo que lo salvó.

Moe Berg podría no ser el único deportista espía de la historia, pero seguramente es uno de los más interesantes, en una época intensa, cuya misión involucraba a uno de los físicos más notables posible: Werner Heisenberg.

(*) En algún lado, por lo menos de mi memoria, está que la autobiografía le fue enviada a Heisenberg, probablemente por el mismo Berg, pero no encuentro la fuente de momento.

Referencias:

(1) Wistrich, R. Who’s who in Nazi Germany

(2) Powers, T. Heisenberg’s war.

(3) Would the atomic bomb have been used against Germany? Restricted Data

(4) Assassination as Non-Proliferation: Historical and Sociological Thoughts Restricted Data

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2 comentarios leave one →
  1. 26 octubre, 2013 11:43 PM

    Interesante historia, no la conocía!

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